Resumen

LA UAT ¿ES PÚBLICA O PRIVADA? Por JUAN RAMÓN NAVA

Con mucha atención y detenimiento escuché y observé las posturas que ayer miércoles se desataron entre el rector de la UAT y el Gobernador Marco Mena, y a decir verdad, el único resultado que logré de ello fue ahondar aún más mis dudas en torno a muchas cosas, pero en especial, muy en especial, en la esencia de esa casa de estudios, a estas alturas ¿es la UAT una universidad pública o privada?

Mucho más allá del pleito casero por la liberación de más de 690 millones de pesos para la UAT, me queda claro que a esa institución de educación superior no le queda de otra más que dar un verdadero golpe de timón en su estructura interna, en sus directrices educativas, en su forma de sobrevivencia y, sobre todo, en mantener vigente una postura radical que en estos tiempos, resulta más que obsoleta.

Entiendo que el escenario montado la víspera por el rector de la UAT, Rubén Reyes Córdoba, en el sentido de precisar su postura ante la situación financiera que enfrenta la institución que representa, fue para aclarar, justo eso, que la UAT carece de recursos y que la entrega de más de 690 millones de pesos no fue en una sola exhibición, sino pautada, hasta ahí todo bien.

Lo que me causó ruido fue lo que vino después de su justificación, que el rector de la UAT se subiera al ring y empezara a buscar culpables de su situación financiera, por supuesto que sus señalamientos llevaban destinatarios, Marco Mena, Gobernador de Tlaxcala, Manuel Camacho Higareda, titular de la SEPE y la encargada de las finanzas estatales, Alejandra Nande Islas.

A partir de ahí, una cosa si me quedó muy en claro, que el rector Rubén Reyes Córdoba no se conduce solo, que más arriba de él hay un grupo poderoso que, desde hace muchos, pero muchos años, se ha adueñado de la UAT, me refiero a la familia Ortiz.

Y si alguno tiene dudas de ello, entonces como es que el señor rector nunca aclaró el por qué le fueron cerradas las puertas de esa casa de estudios al ex ombudsperson, Francisco Mixcoatl Antonio, cuando éste había sido invitado por una organización feminista para la presentación de un libro.

Este hecho fue calificado por el propio ex presidente de la CEDH como un acto de revancha política por parte de uno de los integrantes de esa poderosa familia, quien muy en su interior le guarda un profundo rencor, porque cuando Francisco Mixcoatl Antonio fungió como tal, expidió sendas recomendaciones en contra de ese personaje cuando fue Gobernador, las que derivaron en su inhabilitación dentro de la administración pública por un lapso de 10 años.

Rubén Reyes Córdoba nunca salió al paso para aclarar esa bochornosa y humillante situación por una razón muy clara, porque sabía que había actuado por órdenes e indicaciones de quien maneja los hilos de la UAT, el ex rector, el ex Gobernador, el ex Diputado Federal, el ex alcalde capitalino y hoy dueño del Partido Alianza Ciudadana y actual diputado local por esa fuerza política, como le llaman en el Congreso local, el innombrable Héctor Israel Ortiz Ortiz.

Insisto, más allá de si Rubén Reyes Córdoba y su séquito de seguidores tienen o no la razón en el tema presupuestal, deberían explicar porque aún todavía el clan de los Ortiz sigue siendo el dueño absoluto de esa casa de estudios, en donde las plazas para docentes, los puestos directivos y jerárquicos y los cargos de relevancia universitaria, están destinados para amigos, familiares, compadres, cuates y uno que otro lambiscón de esa familia, eso, desde mi particular opinión, no hace a la UAT una institución, ni pública, ni autónoma, más bien, la convierte en una verdadera patente de corso para ese selecto grupo.

La UAT está metida en serios problemas, no solo financieros, sino también en cuestiones relacionadas con preceptos emitidos por un puñado de personajes, con conceptos que tienen mucho que ver con cuestiones de ética y moral, porque si en verdad el rector Rubén Reyes Córdoba estuviera bien asesorado, notarían, él y su cercano equipo de colaboradores, que en las redes sociales, en especial Facebook, a esa casa de estudios no le fue nada bien a propósito del tema monetario.

La UAT ya no puede sostener el mismo tono, de forma irreductible, tiene y está más que obligada, a cambiar, porque no puede erigirse en defensora de una autonomía que está muy lejos de tener, y si en cambio, reclamar a sus adversarios políticos que le cumplan sus expectativas financieras, todo bajo el nombre de las obligaciones que tiene el Estado para con esa institución. Vaya contradicción.

Si bien es cierto que la UAT cumple con los estándares auditables impuestos por la Secretaria de la Función Pública (SFP) al momento de comprobar sus gastos, acción que también repite ante el Congreso de Tlaxcala, no estaría por demás saber qué monto destina a cada uno de sus ex rectores como pensión vitalicia.

O mejor aún, ofrecer de forma pública, como lo hizo ayer, en una conferencia de prensa, y no para quejarse sino para explicar hacia dónde son dirigidos los recursos que obtiene por diversos conceptos, tales como cursos propedéuticos, talleres, inscripciones, pre registros y derecho de examen, entre muchos otros rubros.

Creo que la UAT volverá a sufrir, al menos en lo que acaba la administración de Marco Mena, de reveses monetarios y financieros que la colocarán en situaciones muy complicadas, difícilmente se vislumbra que vuelva a gozar de aquellos tiempos de jauja cuando Héctor Israel Ortiz Ortiz la protegió, la apapachó, la consintió, cuando le dio todo a cambio de nada, lo malo que el tiempo no va para atrás, sino para adelante, ojalá y eso lo tenga muy presente el señor rector antes de pisar terrenos peligrosos, como los que pisó ayer.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de la UAT y de los Ortiz. Ayer mismo me enteré que la conferencia de prensa que ofreció esa casa de estudios tuvo un verdadero propósito, tender una cortina de humo, distraer la atención social y girar los reflectores públicos muy lejos de su hijo predilecto, Héctor Israel Ortiz Ortiz, la razón, las graves acusaciones que pesan sobre el ex Gobernador por diversas acciones fraudulentas cometidas en el vecino estado de Puebla. Lo que hace la ambición por el dinero y el poder que éste otorga.