Resumen

LAS DAMNIFICADAS DE MARIANO HIJO Por JUAN RAMÓN NAVA

Un máxima popular reza que lo que se siembra se cosecha y si el hijo del criador de reses convertido en ex Gobernador y actual diputado local del PRI, Mariano González Aguirre desea convertirse en Senador, como es su intensión, entonces tendrá que meditar muy a fondo la conveniencia de buscar una reconciliación con algunas mujeres de su partido, a quienes sus negociaciones con la oposición, dejaron fuera del Congreso local.

Sin llegar a la misoginia, Mariano González Aguirre operó, con el apoyo de su padre, Mariano González Zarur, cuando éste último aún ostentaba el poder, para dejar fuera del camino a varias mujeres priístas, quienes buscaban un escaño en el Poder Legislativo, muy en especial a cuatro de ellas.

En el distrito V, Sue Nava no pudo luchar con las negociaciones de Mariano González Aguirre, quien sin ningún tacto político, uso la nomenclatura de Acción Nacional para poner en la mesa las cabezas de la priísta…y la de Javier Rivera también, al final, el hijo del ex Gobernador se alzó con la victoria por el PRI, y el azul refrendó la alcaldía de Apizaco y se adjudicó la diputación por ese distrito.

Algo similar ocurrió en el distrito IX, en donde Verónica Sánchez perdió la oportunidad de ser inquilina en el edificio ubicado en Allende 31, pues Mariano González Aguirre impulsó, a través de su principal operadora, la panista Mildred Murbartián, las aspiraciones políticas de la novel y aprendiz de política, Yazmín del Razo Pérez.

Hoy, la ex petista disfruta del poder que le concede el ser propietaria de una curul en el Congreso de Tlaxcala, y su triunfo se lo debe en gran medida, a las negociaciones que el flamante presidente de la Junta de Coordinación y Concertación Política concretó en la ciudad sarapera.

Las otras dos féminas que fueron blanco de las pretensiones de Mariano González Aguirre, fueron Talya Elizalde y Gabriela del Razo, ambas ex candidatas a diputadas locales del Partido Revolucionario Institucional por los distritos VI y VIII, respectivamente.

Mariano González Aguirre ignora que los candidatos y candidatas de su partido que dejó fuera, insisto, por sus negociaciones con otras fuerzas políticas, han ido formando pequeños bloques en donde el encono, el resentimiento y el deseo de revanchismo priva entre sus selectos integrantes, quienes tienen como objetivo principal las elecciones federales del 2018, en especial la de Senadores, en la que se asegura, el hijo del ex Gobernador tiene puesta la mirada.

Si son ciertas las afirmaciones de que el diputado tricolor desea seguir los pasos de su padre y convertirse en Senador, tendrá que operar con un tacto extremadamente delicado, pues el enojo de varios de sus correligionarias y correligionarios sigue latente a más de ocho meses de que las elecciones locales del 2016 concluyeran.

Quienes aseguran que fueron víctimas de las negociaciones oscuras de quien llaman el Becerro de Oro, no solo guardan en su interior un deseo de cobrar este supuesto agravio, sino que además, cuestionan el hecho de que dos de los principales allegados a la ex Gobernador Beatriz Paredes Rangel, hayan arribado a la Cámara de Diputados tlaxcalteca sin ningún problema.

Y me refiero a los actuales legisladores del Revolucionario Institucional, Eréndira Cova y Enrique Padilla, a quienes Mariano hijo nunca pudo tocar por dos razones, la primera, porque su padre, el ahora ex Gobernador no pudo contra el poderío de la ex Gobernadora y porque él no tuvo oportunidad, como hubiera querido, de “palomearlos” como no gratos para su causa.

Mariano González Aguirre tuvo muy poco tiempo para disfrutar de su pequeño imperio llamado Congreso de Tlaxcala, las razones sobran, basta recordar las palabras lapidarias de su colega, el perredista Alberto Amaro, quien le recordó varias cosas, entre ellas, que su padre ya no era Gobernador de Tlaxcala y que el Legislativo no era de su propiedad.

Por si eso no fuera suficiente, hoy, el diputado del PRI tiene que guardar muy en su interior, la molestia que la mofa y el desprecio de su “tío”, Héctor Israel Ortiz Ortiz le propinó ante varios simpatizantes del ex Gobernador tlaxcalteca, según se narró en la columna semanal del periodista Sergio Enrique Díaz, cuando sumisamente el Becerro de Oro le ofreció una taza con café, cuya acción fue revirada con una frase matona “…para la otra me lo traes con dos de azúcar”.

Mariano González Aguirre justificó esa acción y ante sus allegados y amigos precisó que el término de “tío” lo usa con los políticos contemporáneos de su padre, pues dice recordar que desde los cuatro años, él ya se sentaba en las mesas políticas que organizaba Mariano González Zarur, de ahí que se haya dirigido a Ortiz Ortiz con esa deferencia. ¿Será?

Lo cierto es que en todo esto, Mariano González Aguirre tendrá que modificar radicalmente su conducta, primero que nada, deberá buscar sanar las heridas que sus negociaciones provocaron en algunas mujeres priístas y, segunda, como se lo recordó Alberto Amaro, deberá hacer conciencia que el Congreso de Tlaxcala no es de su propiedad y que los tiempos de poder de su padre ya pasaron.

El tiempo que tendrá un espacio en el inmueble legislativo es demasiado corto, y más corto lo será para sus aspiraciones, de ahí que tendrá o deberá de adoptar otras estrategias que le permitan resarcir la serie de yerros políticos que ha cometido desde que fue ungido como candidato de su partido a diputado local, deberá demostrar que tiene tamaños y no andar pidiendo que ya no le digan que es hijo del ex Gobernador, de no hacerlo, corre el riesgo de que su precoz carrera termine aún sin antes haber comenzado, así de fácil, así de sencillo, si no, al tiempo.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de diputados locales. La  “ahijada” política de Mariano González Aguirre y hoy ex petista, Yazmín del Razo Pérez debería de mostrar mayor interés en concretar su plan de trabajo, si es que lo tiene, como diputada “independiente” y dejar de pavonearse y presumir sus costosos bolsos, como ocurrió en una reunión entre mujeres legisladoras, en donde lució una carísima bolsa “Prada” con asa y piel de Saffiano, y cuyo precio oscila entre los 40 y 45 mil pesos. Solo dos preguntas, ese lujoso accesorio ¿En dónde y con qué recursos habrá sido financiado? ¿Con dinero del Congreso o de las arcas de Chiautempan? Que conste, son solo preguntas.