Resumen

MARCO MENA Y SUS TIEMPOS Por JUAN RAMÓN NAVA

Al Gobernador Marco Mena el barniz empieza a hacérsele bolas con esta cuestión del Plan Estatal de Desarrollo, el famoso PED, porque si bien aún no se le ha vencido el plazo legal que la Constitución local le concede para tal fin, la presión de gran parte de la sociedad que ahora gobierna, en especial la clase política, empieza a impacientarse porque aún no hay visos para cuándo entregará el documento rector en el que tendrá que definir claramente los ejes rectores de su administración.

Y la impaciencia de la sociedad tlaxcalteca no solo empieza a manifestarse por la falta de entrega del referido documento, que tendrá que realizarse ante el Congreso local, sino que ésta va mucho más allá, lo cual ha colocado al Mandatario priísta en una posición bastante incómoda.

Las críticas hacia su administración y hacia algunos de sus colaboradores, en especial dos de ellos, la Secretaria de Gobierno, Anabel Alvarado Varela y el titular de la SEP, Manuel Camacho Higareda, son cosa de todos los días, hecho que Marco Mena ya no puede sostener, porque el tiempo ahora se ha convertido en su peor aliado.

El tiempo de gracia que Marco Mena tuvo para la elaboración del PED expiró desde hace mucho. Apenas el pasado 26 de abril, cuando acudió a un complejo industrial para la inauguración de una empresa, el Gobernador ofreció que el documento rector estaría listo antes de que venciera el plazo legal, incluso, dijo que lo haría un mes antes, esa promesa no la ha podido cumplir y hoy, el reloj de la política le indica al Mandatario que la cuenta regresiva inició y que el tiempo es implacable.

Pero más allá de saber cuándo y a qué hora entregará el mamotreto oficial, Marco Mena, a quien no se le discute su nutrida preparación académica, sabe muy en su interior que la razón por la cual no ha podido entregar el PED no ha sido por falta de ganas, sino por una sencilla razón, porque el documento está recibiendo los últimos acabados allá en la capital del país, concretamente en el Colegio de México AC, que es en donde se diseñaron las políticas públicas que habrán de regir a los tlaxcaltecas por los siguientes 4 años tres meses.

Sí, me enteré que el Plan Estatal de Desarrollo no fue elaborado en Tlaxcala, todo lo relacionado al diseño de las políticas públicas de Marco Mena se concretó en esa institución que, a decir verdad, es una de las más prestigiadas, no solo en México, sino en el extranjero.

Hasta ahí todo está muy bien, lo malo es que con la decisión de solicitar el apoyo, asesoría y colaboración del Colegio de México AC y sus especialistas, se menospreció el trabajo de investigadores locales, entonces la pregunta obligada es ¿de qué demonios sirve el Colegio de Tlaxcala? Institución en donde pululan demasiados investigadores que bien pudieron realizar ese trabajo y así ahorrarle un gasto innecesario a las finanzas locales.

Para nadie es un secreto que Marco Mena tuvo una excelente preparación académica y menos que sus estudios los realizó en la Ciudad de México y el extranjero, eso le permitió conocer a muchos investigadores, y varios de sus amigos académicos colaboraron y aún laboran en esa institución, le recomendaron acudir al Colegio de México AC para dar forma al PED.

Fue allá por Fuentes del Pedral, en la CDMX, que Marco Mena tomó la decisión de recargarse en la vasta experiencia de los investigadores del Colegio de México AC, con lo que insisto, se menospreció a los investigadores locales que trabajan en el Colegio de Tlaxcala, quienes seguramente pudieron haber hecho un buen trabajo, pero el Gobernador tlaxcalteca le apostó más al prestigio internacional que al conocimiento de sus paisanos.

Ahora habrá que observar si el ex líder magisterial Lenin Calva Lira, quien por cierto conoce muy poco de la investigación en Ciencias Sociales y Humanidades, podrá aterrizar gran parte del contenido del PED o si de plano Marco Mena se equivocó en dos cosas: colocar, como parte de una cuota política, a ese gris personaje como titular de la Secretaría de Políticas Públicas y Participación Ciudadana o, de plano, el consejo de sus amigos académicos fue el menos indicado.

Así las cosas, no dudo ni tantito que quienes participaron en los foros que el Gobierno priísta organizó en meses pasados, también se mantengan muy pendientes para saber si sus propuestas fueron consideradas e incluidas o no en el Plan Estatal de Desarrollo, o simplemente también fueron desplazadas por otras con mayor brillantez.

Ojalá y que el Gobernador Marco Mena sepa lo que hizo, porque de ser cierto todo lo anterior, entonces estará más que obligado a enderezar el rumbo que parece haber perdido desde hace algunas semanas, porque insisto, el juicio de sus gobernados empieza a endurecerse, y si no lo cree, pues entonces que revise meticulosamente los sondeos realizados recientemente por México Opina, que indican que en enero tenía una aceptación pública del 39.8 por ciento, para mayo, sus bonos decayeron al ubicarse ésta en apenas 34.2, es decir, el Gobernador perdió de forma paulatina un punto porcentual cada 30 días, y eso en política es un mal precedente.

Cuando Marco Mena cumplió sus primeros 100 días de trabajo, esto fue lo que consigne el pasado 10 de abril en este mismo espacio “señor Gobernador, 4 años 8 meses no es un sexenio, y Usted ni siquiera sabe cómo definir sus tiempos, ojalá y ese tiempo le alcance para eso y más…” Lo dicho, el Mandatario tlaxcalteca ya no tiene tiempo para ajustes, es tiempo de que su administración se ponga las pilas.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de tiempos. A Martha Sesín su tiempo se le acabó como mandamás de la Cruz Roja en Tlaxcala, lo malo es que cuando se despidió, la señora no tuvo tiempo para explicar el destino de mucho, pero mucho dinero que esa institución obtuvo de la beneficencia pública, dicen que una parte de ese dinero está siendo invertido en la remodelación de un antro que se encuentra a la espaldas del Congreso local, propiedad de su hijo adoptivo, ¿será?