Resumen

TIERRA CALIENTE EN TLAXCALA Por JUAN RAMÓN NAVA

Ante la ola de sucesos violentos ocurridos en el oriente del estado, particularmente en la zona que comprenden los municipios de Cuapiaxtla, Atlzayanca, Terrenate, Huamantla y El Carmen Tequexquitla, hoy más que nunca se hace urgente la comparecencia pública de dos personajes: la de Hervé Hurtado Ruiz, Comisionado Estatal de Seguridad Pública y la del Procurador Tito Cervantes Zepeda, lo malo es que quienes insisten en que ambos funcionarios expliquen qué ocurre en el estado en materia de seguridad pública, no han formalizado tal petición.

Y sí, me refiero a varios de los inquilinos que cohabitan en el edificio localizado en Allende 31, muy en especial al diputado del PT, Jesús Portillo Herrera, quien preside en el Congreso local la Comisión de Protección Civil, Seguridad Pública, Prevención y Reinserción Social, que desde hace un par de meses no quita el dedo del renglón en torno a la comparecencia del dúo de funcionarios públicos.

La postura del petista también fue compartida por sus colegas del PRD, quienes se sumaron a esta exigencia, la acción es plausible, sin lugar a dudas, empero, lo malo de ello, es que en este asunto, como dicen, hay más ruido que nueces, pues nadie en el Poder Legislativo hace algo por concretar la comparecencia pública de Hervé Hurtado Ruiz y de Tito Cervantes Zepeda.

Vamos, cómo estarán las cosas que hace un par de semanas, el propio Gobernador Marco Mena se las puso más que fácil a los legisladores, al afirmar que él no está en contra de que dos de sus muchachos se presenten ante el pleno cameral a explicar cómo se encuentra todo lo relacionado en el tema en contra del combate al crimen.

Incluso, el Mandatario tlaxcalteca afirmó que hasta la fecha, su oficina no ha recibido ninguna solicitud formal por parte del Poder Legislativo para que ambos servidores públicos se presenten ante los diputados locales, lo cual demuestra que la actitud de ciertos legisladores tiene más tintes mediáticos y protagónicos que el de querer hacer bien las cosas, así de sencillo.

Llama mucho la atención la indolencia mostrada en una zona de la entidad tlaxcalteca por parte de quienes se supone, deben de velar por los intereses de la población, sobre todo en materia de seguridad pública, quizá si se decidieran, Hervé Hurtado Ruiz y Tito Cervantes Zepeda podrían incursionar en algunos puntos para constatar cómo es que están las cosas en lugares que ya empiezan a dar visos de ser una tierra de nadie, de ser una tierra sin Ley, de ser una tierra caliente.

Lo mismo debería de hacer el diputado Jesús Portillo Herrera, realizar recorridos por la zona oriente de Tlaxcala, concretamente en los municipios de Cuapiaxtla, Atlzayanca, Terrenate, Huamantla y El Carmen Tequexquitla, en lugar de andar posando “para la foto” en la entrega de patrullas en lugares en donde la situación, en apariencia, está más que tranquila.

Pero en verdad ¿qué ocurre en esa zona? Pues casi nada. En la comunidad de Lázaro Cárdenas, allá por donde están ubicadas las canchas de fútbol, se registró una fuerte balacera, y ni la policía estatal ni la municipal acudieron a investigar estos hechos.

En Huamantla, a unos cuantos pasos del centro de esa ciudad, por donde se localiza un conocido supermercado, también hubo otro enfrentamiento a tiros entre personal de Ferrosur y una gavilla bien identificada en esos rumbos, el motivo, el intento de robo de automóviles de lujo que transportaba un convoy. Y la policía jamás ni se enteró, o al menos no quiso intervenir.

Y no solo eso, en Huamantla, concretamente en Lázaro Cárdenas, un sujeto a quien solo se le identifica como “El Jarras”, se ha convertido en una especie de Robin Hood de esa zona, pues es clamado por los lugareños, a quienes les ofrece mil 500 pesos por cada “descarga” de la mercancía que es robada a los traileros que cruzan por la carretera México-Zacatepec.

Cada que requiere de mano de obra, el presunto delincuente, quien ya estuvo preso por el delito de robo calificado, echa mano de entre 15 y 20 personas por “descargue”, es decir, desembolsa en promedio entre 20 y 30 mil pesos en promedio para esa ilícita actividad.

Mucha de la mercancía que no alcanza a ser trasladada a las bodegas clandestinas que se localizan en esa franja territorial, son “enterradas” debajo de los llamados “mogotes”, montículos aislados que, fuera de temporada, aún permanecen erigidos en diferentes terrenos de cultivo, su valiosa carga es movilizada por las noches y en aparente contubernio con uniformados estatales y municipales.

Además, operadores de “El Jarras” distribuyen, principalmente entre alumnos de secundaria de aquellos lugares, costosas lociones y perfumes que son rematados entre los probables consumidores en 300 pesos, por cada venta, el vendedor se lleva una comisión de 100 pesos.

Información oficial revela que en un trazo de 390 kilómetros, en esa vía, la México-Zacatepec, en la franja que cruza Tlaxcala, en los últimos seis meses se han cometido 646 atracos, es decir 107 por mes, o sea, 3 atracos cada 24 horas a mano armada, los principales objetivos, cargueros y tráileres que transportan todo tipo de mercancía diversa, desde perfumes, bebidas, comida enlatada hasta artículos electrónicos y de lujo, Tlaxcala supera en ese rubro a su vecino estado de Puebla.

Investigar más a fondo estos hechos, no solo implica poner en riesgo la vida e integridad física del periodista, sino la de su familia, y el periodista jamás debe de ser noticia, luego entonces, se justifica que Hervé Hurtado Ruiz y Tito Cervantes Zepeda tengan, ya de forma obligada, que explicar lo que está ocurriendo en algunos puntos de la entidad y profundizar en lo que ahí pasa, ya no se puede sostener el pueril argumento de que en Tlaxcala no sucede nada, ya no.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de seguridad pública. Al otro extremo de esa franja, en el sur del estado también habría que investigar la red de tratantes que abiertamente opera, ojala quienes se rasgan las vestiduras desde sus cómodos asientos y detrás de sus amplios escritorios, se dieran una vueltecita por esa zona, cosa que yo dudo, pues como diría una defensora en ese tema, “no soy pendeja para irme a meter a la boca del lobo”. Si quienes se suponen deben y están para defendernos no lo hacen, no me imagino cómo la sociedad podría hacer frente a toda una mafia. En fin, eso es lo que tenemos.