Resumen

TURISMO: CADA QUIEN SUS IDEAS Por JUAN RAMÓN NAVA

Al concluir las festividades religiosas de la Semana Santa, la mayoría de las entidades públicas, empezando por el propio Gobierno del Estado, reportaron que en Tlaxcala el saldo había sido blanco, algo que enorgulleció a los principales actores, sobre todo al demostrar su eficacia en materia de seguridad, por lo menos durante el periodo vacacional, eso es bueno, pero ¿y el turismo? ¿Qué hay de ese rubro? De ese punto todos parecieron olvidarse.

Casi al cierre de su administración, el criador de reses convertido en ex Gobernador, Mariano González Zarur, presumió cifras sobre la captación de visitantes a territorio tlaxcalteca, “gracias a mi administración, el turismo creció 80 por ciento…” fue lo que pregonó, allá por noviembre del año pasado.

En su arenga personalísima, hubo un pequeño detalle que al ex Gobernador priísta se le olvidó citar, que durante su administración, por considerarla poco funcional y operativa, cerró, bajo el argumento de optimizar recursos, la Secretaría de Turismo y en su lugar creó la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico, la Setyde, en dónde el apizaquense privilegió otros asuntos que poco tuvieron que ver con la captación de paseantes a Tlaxcala.

Meses atrás, en julio para ser más preciso, Mariano González Zarur intentó, con marcado tinte populista, congraciarse con un importante sector local, con el de la industria restaurantera y hotelera, al que prometió embellecer y cambiar el rostro del centro de Tlaxcala bajo la concreción de obras de mejoramiento de imagen urbana, las cuales nunca se dieron.

Y no se concretó ese proyecto por dos razones importantes: la falta de tiempo principalmente y por la negativa del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que a través de su Coordinación Nacional de Monumentos Históricos y el Consejo Nacional en esa materia, consideraron inviable ese proyecto, cuyo diseño estaba inconcluso, carente de prevenciones y razones de peso para su concreción.

De forma literal, los empresarios que mostraron entusiasmo por ver mejorada la Plaza de la Constitución y sus alrededores, se quedaron con las ganas de incrementar sus ganancias, pero más allá de cuestiones financieras, el Gobierno de Mariano González Zarur perdió, por falta de visión, una excelente oportunidad de transformar ese lugar histórico y detonar, en verdad, el turismo como principal factor de desarrollo.

No ha transcurrido ni un año de aquel proyecto cuando el actual Gobernador, el también priísta Marco Mena, quien al inicio de la administración marianista fue el titular de la Secretaría de Turismo, retomó los añejos proyectos que tenía en mente y decidió revivir a esa dependencia, para beneplácito de los hombres de dinero de Tlaxcala y para algunas entidades públicas. Demostró tener ideas diferentes a quien le heredó el poder.

Porque Marco Mena, a diferencia de su antecesor, se dio cuenta, porque desde siempre lo supo, que el verdadero motor de la economía local está sustentado en el turismo, nadie pone en duda los esfuerzos que los gobiernos estatal y municipales pusieron para lograr saldo blanco durante la Semana Santa que acaba de concluir, pero se olvidaron de algo muy importante, mejorar su infraestructura para ofrecer servicios de calidad y convertirse en un atractivo más de la entidad.

Sin duda que la captación de capitales foráneos y extranjeros siempre será reconfortante para una economía que depende en su totalidad de las aportaciones federales, como lo es la tlaxcalteca, la generación de nuevas plazas de trabajo también será bienvenida, pero eso no lo es todo, Tlaxcala tiene oculto un potencial de desarrollo inmenso, lo malo es que está, desde hace mucho tiempo, subutilizado y hasta despreciado por las administraciones públicas, sean estatal o municipales.

Marco Mena tendrá que retomar el proyecto de darle otra fisonomía al centro de Tlaxcala y a su Plaza de la Constitución, porque a decir verdad, el objetivo marianista presentado en julio del año pasado, no es malo, todo lo contrario, es casi equiparable a lo hecho por las autoridades municipales y del Estado de Puebla, lo agrio del asunto es que Mariano González Zarur lo dejó todo al último, incluido el turismo, porque para él, su prioridad máxima estuvo centrada en el terreno de la política, particularmente en retener el poder para su partido, el PRI.

Además de reforzar su seguridad en periodos vacacionales, las autoridades tlaxcaltecas tendrán que apuntalar y mejorar los atractivos con los que cuentan, pero también, están obligados al diseño de estrategias que en verdad detonen al turismo en Tlaxcala, crear nueva infraestructura turística que se convierta en un verdadero centro de atención, tanto para paseantes extranjeros, nacionales como para los locales.

La apertura de centros comerciales, como los de Apizaco y el próximo a abrirse en Tepehitec, municipio de Tlaxcala, obliga a eso y más, a mejorar la capacitación de los prestadores de servicios y de su personal, porque sin duda que ambos sitios se convertirán en polos de desarrollo y ellos generará la captación de dinero que estaba en franca fuga hacia otros lugares, en particular a Puebla.

El Gobierno de Tlaxcala debe dejar de pensar que los centros de esparcimiento La Trinidad y La Malinche, ambos del IMSS, el centro arqueológico de Cacaxtla o el Santuario de las Luciérnagas lo son todo en materia de turismo, debe, por necesidad, ampliar su visión, vislumbrar a futuro, invertir en hoteles, puntos de recreación vanguardistas, en una palabra, mejorar su maltrecha infraestructura, porque de lo contrario, Tlaxcala seguirá en el olvido, la fuga de dinero continuará y el desarrollo permanecerá, como hasta ahora, estancado y sin aliento.

SIN CORRECCIONES…Y ya que hablamos de turismo. La alcaldesa capitalina, la priísta Anabell Ávalos, deberá aprovechar su “luna de miel” con el Gobernador Marco Mena, quien según supe, le ha ofrecido las facilidades necesarias para concretar todos sus proyectos por mejorar la imagen de la capital. Sin duda que ambos personajes podrían jugar, si se lo proponen, un importante rol en cuestiones turística y, Tlaxcala capital, podría ser ese detonante que requiere el estado para convertirse en un verdadero polo de atracción para el turismo nacional y extranjero. Habrá que esperar a ver que traen bajo el brazo el par de servidores públicos.