Resumen

SOCIOLOGIZANDO Por CLAUDIO CIRIO ROMERO

De candidatos independientes y partidos

La incorporación en 2014, a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de la figura de las mal llamadas “candidaturas independientes” no es otra cosa, más que llevar a su máxima expresión el postulado original de que los ciudadanos tenemos derecho a “votar y ser votados”.

Así el apartado II, del artículo 35 de la #Constitución estableció que “El derecho de solicitar registro de candidatos a la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos así como a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente…” (negritas nuestras).

¿Independiente de qué o de quién? Pues de los partidos políticos.  Así la figura jurídica, al simplificarse como “candidato independiente”, propicia la confusión.  Se torna en una opción loable cuando ciudadanos efectivamente nunca identificados con un partido político la utilizan, pero también se vuelve criticable cuando militantes de los mismos lo hacen al percibir que la vía partidista se les cierra.

Pedro Kumamoto en Jalisco, María de Jesús Patricio o hasta el propio Pedro Ferriz serían representativos de los primeros.  “El Bronco”, “El Jaguar” Rios Piter o Margarita Zavala lo serían de los segundos.

Pero ni así, dependiendo de la perspectiva del observador, se podrían considerar “más” o “verdaderamente” independientes los primeros de los segundos.  Porque el adjetivo de “independiente”, como se puede leer en el texto constitucional no se aplica al candidato, sino a la forma en que se solicita el registro.

En sentido literal los 36 ciudadanos que hasta hoy habían solicitado su registro independiente para ser candidatos a la #PresidenciaDeLaRepública, serían en caso de que se les conceda, “candidatos independientes” de los partidos políticos, es decir candidatos que no tienen el respaldo de alguno de aquellos que tienen registro oficial.

Porque, en sentido estrictamente teórico, un partido político es una organización social que funciona como vehículo o medio, para que los ciudadanos accedan al poder.  Así #Wikipolítica y el Consejo Nacional Indígena (#CNI) vendrían siendo los partidos de Kumamoto y Marichuy respectivamente.  De hecho la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (#LGIPE), que es donde se pervierte el ordenamiento constitucional al hablar ya de “candidaturas independientes”, exige (apartado 4 del artículo 368) la obligación de constituir una #AsociaciónCivil previo a la intención de registro de una candidatura por esta vía.

Dice Maurice Duverger en su libro Los partidos políticos (FCE, 2012), que diversos son los orígenes de los partidos políticos en el mundo, pero destacan dos orígenes particulares, aquellos que surgen en los #Parlamentos y los que lo hacen por motivos electorales.  Estos últimos son los que predominan en la actualidad, es decir surgen, como Podemos en España o morena en México, para poder participar en las elecciones y tener las prerrogativas que las leyes en la materia estipulan, financiamiento público principalmente.

Pues bien, las candidaturas que se solicitan de manera independiente a los partidos, por lo menos en México, en realidad lo que promueven es la formación de partidos, sin registro legal como tales, pero que en la práctica lo son, en cuanto que también tienen derecho a dinero público para su campaña electoral, aunque eventualmente lo rechacen como dice Marichuy que harán ellos.

Y esto es correcto, porque los partidos políticos, son histórica y sociológicamente, el elemento del Estado que media entre éste y los individuos, diríamos con Weber. Pero toda opinión respecto a ellos en la actualidad, más desde la ciencia política, debe hacerse desde el concepto de #SistemaDePartidos.  Es decir de que los partidos en plural, forman parte de un conjunto y a la vez se diferencian unos de otros; y por ello se han visto o se ven en el mundo por lo menos dos de estos sistemas, el llamado #SistemaBipartidista, es decir integrado por dos partidos como en USA; o el #SistemaPluripartidista, donde coexisten más de dos partidos.

Así el Sistema de Partidos los marca pero a la vez los obliga a diferenciarse entre ellos. Y la diferenciación clásica es de la de #Derecha/Izquierda, que dice Bobbio en los sistemas pluripartidistas es no una diada, sino una pentiada: Extrema derecha, derecha moderada, centro, izquierda moderada e izquierda radical.

Esto en lenguaje llano, para la situación actual de México, significa una complejidad que muchas veces nos da flojera analizar y por lo tanto se cae en la pereza mental de que “todos los partidos son iguales” y las respuestas de rebelión se dan en, una vía las, insistimos, mal llamadas “candidaturas independientes” y dos la abstención de participar políticamente.

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